
Adaptación de un relato contenido en Cuentos Didácticos de Física de Hernán Gonzalo Verdugo Fabiani
3 - ACCIÓN Y REACCIÓN
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En un lugar no muy escondido, sucedió que la señora Fuerza contrajo matrimonio con uno de los herederos del trono del reino de los reinos, cuyo nombre no revelaremos por ahora.
El matrimonio decidió vivir en el universo que abarca todo lo conocido y también lo desconocido.
Como regalo de boda, los padres del heredero dispusieron que disfrutasen un viaje de luna de miel por uno de los lugares más hermosos del cosmos, el Sistema Solar, también conocido como el «Jardín del Universo».
Tanto les gustó, que el matrimonio eligió para vivir el rincón más hermoso de todos: la Tierra. Allí, la Fuerza cultivó con esmero su jardín de estrellas y planetas. Le ayudaron en la tarea Gravedad, Peso, Roce, y los gemelos Acción y Reacción. Su esposo delegó en ella la administración y cuidado del movimiento de cualquier ser que poblase el universo.
Como cualquier pareja de gemelos que se precie, Acción y Reacción eran iguales en todo. Tenían el mismo tamaño y color, además de vestir la misma ropa. Estaban muy unidos y siempre alegres, especialmente para idear divertidas jugarretas.
Cierto día, Acción golpeó con fuerza una pared, Reacción devolvió el golpe y a la pared nada le sucedió. Otra vez, Acción quiso chutar una pelota y Reacción también, por lo que el balón no se movió. Pero sus juegos comenzaron a crear ciertos problemas.
Sucedió que, en una ocasión, la señora Fuerza pidió a Acción que abriera la puerta, pero intervino Reacción y la cerró. Lo intentó una y otra vez, pero siempre sucedía lo mismo. La señora Fuerza, molesta, les reprendió seriamente para que cambiasen su conducta.
—Queridos niños ─ les dijo─, estáis creando muchas dificultades para mi tarea de mantener en orden el universo. A partir de este momento podréis tocar el mismo cuerpo o cosa a la vez. Además, si Acción toca a Reacción, Reacción tocará, de la misma forma, a Acción.
¡Dicho y hecho! Acción se personificó en una niña y Reacción en un niño. La niña empujó al niño, y el niño empujó a la niña. En adelante serían conocidos como Fuerza de Acción y Fuerza de Reacción. Seguían siendo idénticos en poder y tamaño, y cuando uno actuaba sobre un cuerpo, el otro también, pero siempre en sentido contrario.
Un día Acción se personó en la Tierra y Reacción en la Luna. La Tierra atrajo a la Luna y la Luna, por Reacción, atrajo a la Tierra. Desde entonces, la Tierra y la Luna se atraen con la misma fuerza.
Y así fue pasando el tiempo. Y ocurría que cada vez que Fuerza de Acción actuaba, también lo hacía Fuerza de Reacción. Ya no se entorpecían en su tarea de controlar los movimientos. A la acción de una, correspondía la de la otra. Ambas, con permiso materno, se extendieron por todo el universo dotándolo de más armonía y regularidad.
Con el paso del tiempo, nada ha cambiado. Acción y Reacción son compañeros habituales de cualquiera de nuestras actuaciones. Siguen siendo inseparables e idénticas. Solo las diferencia el sentido en el que actúan.
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