El radar

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El radar es una tecnología utilizada para la detección de objetos por medio de ondas de radio que permite obtener información relevante sobre ellos. Esta comenzó a ser desarrollada a comienzos del siglo xx en forma simultánea en distintos países, particularmente a partir de la década de 1930.


[…] Antecedentes y desarrollos iniciales de la tecnología radar
Hacia fines del siglo XIX ya existía la base de conocimientos sobre la que se desarrollarían los radares. El científico ruso Aleksandr Stepánovich Popov, luego de los experimentos que realizó con emisores y receptores de radio en el mar Báltico en 1897, fue el primer investigador que documentó la posibilidad de detectar objetos por medio de ondas de radio. La utilización de ondas de radio, de mayor largo de banda que las utilizadas por Hertz, para comunicación tardaría unos años más en llegar de la mano de Guglielmo Marconi, quien constituyó una empresa que fabricaba sistemas de comunicación para barcos, desarrollando con el paso del tiempo nuevos diseños de transmisores y receptores y dando origen a la industria electrónica1.

Pocos años después, en 1904, fue otorgada la primera patente relacionada con la aplicación de las ondas de radio para detectar objetos. Fue presentada por Christian Hülsmeyer, un investigador alemán que además construyó y llevó adelante la comercialización del primer dispositivo de detección de objetos para barcos, al cual bautizó Telemobiloskop. También se pueden incluir en la lista de precursores del radar a Nikola Tesla, Guglielmo Marconi –quien en 1922 también propone un dispositivo anticolisiones– y a Robert Watson Watt, cuyo desarrollo de métodos para ubicar tormentas en la década de 1910 tendría aplicaciones directas en la IIGM2.

Durante la década de 1930, en países como Alemania, Estados Unidos (ee. uu.), Francia, Holanda, Italia, Japón, el Reino Unido y la URSS se realizaron investigaciones y desarrollos sobre detección de objetos por ondas de radio. Cabe mencionar que por tratarse de una tecnología con aplicaciones duales, tanto militares como civiles, en ella se interesaron, además de las fuerzas armadas, laboratorios gubernamentales y universidades, empresas privadas.

Algunos aspectos particulares del desarrollo de radares
La literatura sobre la historia del desarrollo de los radares presenta algunos hechos que han sido considerados como característicos de su desarrollo, que desde los estudios sociales de la ciencia y la tecnología es interesante señalar. En primer lugar, que desde las iniciales investigaciones y trabajos de desarrollo participaron una gran diversidad de actores, tales como universidades, laboratorios de investigación públicos y privados (vinculados a empresas), siendo habituales las interacciones entre ellos al interior de proyectos específicos, en una época en que el desarrollo de tecnología militar solía estar reservado solo a laboratorios e investigadores vinculados a las fuerzas armadas. También fue característico de esa época el hecho de que una vez consolidados estos grupos se creaba un fuerte hermetismo en torno a sus trabajos3.

En segundo lugar, la tecnología del radar es claramente una tecnología que tiene carácter dual (es decir, tanto para usos civiles como militares), paradigmática por dos motivos: (i) El desarrollo inicial de los componentes de los radares se basó en ideas y tecnologías previamente existentes que estaban orientadas a usos diferentes a la detección de objetos a la distancia. Dentro de estas tecnologías se encontraban los tubos de rayos catódicos, las emisiones de ondas de radio de alta frecuencia (área de investigación que era impulsada por empresas para las incipientes industrias de la radio y, sobre todo, de la televisión), las válvulas multielectrodo (amplificadores de señales), las válvulas transmisoras (de ondas de radio) y el polietileno4.

Adicionalmente, (ii) el desarrollo de radares tuvo un impacto dual significativo, es decir, tanto en el ámbito castrense como en el civil. En el primer caso, por su rol fundamental en la guerra moderna. En el segundo, la utilización de radares para control de tránsito aéreo (derivado del dispositivo Identification Friend or Foe, IFF, que permitió comenzar a distinguir del total de ecos recibidos por radares, cuáles correspondían a aviones amigos y cuáles a enemigos) permitió el desarrollo de la aviación moderna5.

En tercer lugar, el desarrollo de radares ilustra la hipótesis schumpeteriana de los procesos de «destrucción creativa», evidenciados al constatar que la implementación de los radares dejó en el camino otras tecnologías –o líneas de investigación alternativas– orientadas a la detección temprana de aviones.
Entre ellas encontramos los espejos acústicos (acoustic mirrors), rayos de la muerte (death rays) y luces de búsqueda (searchlights)6.

Por otro lado, tal como ha señalado Süsskind7, se trata de un caso paradigmático de desarrollo tecnológico simultáneo, es decir, una invención contemporánea en diversos lugares, siendo común encontrar en la literatura científica de la época publicaciones sobre sus componentes y sobre dispositivos similares, aunque, el carácter secreto de las investigaciones fue intensificándose hacia mediados del siglo xx en diversos países y, como consecuencia de esto, la cantidad de publicaciones habría ido disminuyendo. En este sentido, otros autores como Swords8 y Brown9 dan la pauta de que el desarrollo simultáneo, durante la década de 1930, fue posible gracias a la preexistencia de una base generalizada de conocimiento de física e ingeniería, y por el desarrollo del radar fue una consecuencia –en definitiva casi obvia– de la aplicación del conocimiento disponible en ese momento.

En quinto y último lugar, cabe mencionarse que el desarrollo de los radares de microondas a fines de la década de 1930 en particular, no siguió la aproximación del modelo lineal de innovación, por el cual se supone que toda innovación se vincula con desarrollos científicos previos. De hecho, se basó en el conocimiento ingenieril, que permitió la invención de un dispositivo (el magnetrón de cavidades) del que no se había clarificado totalmente la teoría que regía su principio de funcionamiento al comenzar a utilizarse como componente de radares. Al respecto señala Kaiser (1994) que durante la década de 1930 y parte de la de 1940, las válvulas de emisión de microondas constituyeron una tecnología desarrollada por ingenieros que debieron recurrir en su trabajo principalmente a la prueba y error, más que a la aplicación de teorías basadas en la física que permitieran explicar la emisión de electrones desde válvulas. Esta dificultad para poder guiarse por teorías de la física se debía al hecho de que las explicaciones teóricas acerca de la emisión de electrones no lograban dar con modelos definitivos y, por tanto, aquellas cambiaban continuamente.

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Primeros desarrollos de radares en diversos países
ALEMANIA
Alemania fue un país pionero en la investigación de ondas de radio desde la comprobación de su existencia por Hertz. El caso particular del desarrollo de radares en este país antes –y durante buena parte– de la IIGM, se caracterizó por la duplicación de esfuerzos de desarrollo en la marina (Kriegesmarine) y la fuerza aérea (Luftwaffe). En el marco del fuerte distanciamiento entre ambas armas, los desarrollos fueron inconexos, ocurriendo una importante duplicación de esfuerzos. Sumado a esto, la falta de apoyo a esta tecnología desde la cúpula del gobierno, por parte de Hitler y Goebels, sumado a la competencia interna y la participación de empresas privadas (Brown, 1999), permiten esbozar un estilo socio-técnico característico de los desarrollos de radares en este país.

En la década de 1930, Rudolf Kühnhold y Hans Erich Hollmann trabajaban en el desarrollo de radares. El primero lograría resultados positivos en 1934 y Hollmann, trabajando para la empresa GEMA. En este mismo año Hans-Karl R. von Willisen desarrolló un primer radar naval, logrando captar el pasaje de un barco a 4000 m de distancia utilizando ondas de 13,5 cm y, hacia octubre de ese año, investigadores de gema lograron detectar el paso de un avión. Pese a este temprano logro utilizando microondas, que valió el interés de la Kriegesmarine, en Alemania se abandonaría la investigación en ondas tan cortas en favor de las investigaciones en ondas más largas10/11. Hacia 1937 ya se habían desarrollado los radares que serían el estándar de Alemania durante la IIGM: el radar pulsado Freya y el radar naval Seetakt. Finalmente, en 1940 el radar Würzburg, de la empresa Telefunken, utilizado para dirección de tiro para artillería antiaérea, entraría en operación12.

Sin embargo, como afirma Beyerchen13, en la Alemania nazi la falta de apoyo gubernamental al desarrollo de radares se basó en una cuestión meramente perceptiva, puesto que al considerarse el radar como una tecnología principalmente defensiva, su desarrollo no tuvo un marco de apoyo en el contexto de los planes ofensivos con un fuerte sesgo triunfalista, trazados durante la década de 1930 y parte del desarrollo de la IIGM. Esta visión hizo que, pese a la existencia de una considerable acumulación de capacidades en las trayectorias de diversas organizaciones (universidades, fuerzas armadas y empresas), el desarrollo de tecnología radar no haya sido prioritario para quienes detentaban el poder político hasta que Alemania debió pasar a una posición defensiva.

Siguiendo a Kümmritz14 y Kern15, se entiende en ese contexto que la falta de coordinación central en los desarrollos iniciales de radares, así como la competencia entre los diversos grupos que desarrollaban la tecnología, e incluso la oposición a la tecnología radar, por parte de los pilotos y de ciertos cuadros políticos, también fueron aspectos características del estilo socio-técnico del desarrollo del radar en Alemania.

Estos factores redundaron en un apoyo limitado al desarrollo de esta tecnología, sobre todo durante los años previos a la IIGM y los primeros años del conflicto, pese a contar con desarrollos técnicamente superiores a los de Inglaterra o los EE.UU. Según Beyerchen, los equipos alemanes de esa época tenían «mejor resolución, mejor capacidades, [eran] más robustos y de gran versatilidad» respecto a los equipos ingleses16. También el autor señala el hecho de que antes del inicio de la IIGM en Alemania se habían estudiado las microondas de forma sistemática con anterioridad a que los ingleses lo hicieran, abandonándose posteriormente esa línea de investigación.

Tanto Beyerchen17 como Brown18 indican que, además de la falta de interés político señalada, la falta de integración entre los diversos proyectos en un marco de excesiva competencia entre los principales actores fue un rasgo distintivo del desarrollo de radares en Alemania19. Pero Beyerchen20 va más allá, al señalar que si bien los radares eran avanzados –en términos técnicos–, durante la IIGM no se llegó a una implementación sistémica que implicara sistematización de la información que por medio de ellos se obtenía, tal como se verá que sí sucedió en el caso del Reino Unido. Esto implica que los radares constituyeron un nuevo artefacto tecnológico pero fueron utilizados manteniendo prácticas previas a su desarrollo: servían como puesto de observación proveyendo información de carácter local, que no se integraba en un único sistema o lugar, como en el caso del filter room (cuarto de filtrado) inglés. Por ello este autor indica que pese a haber logrado un artefacto técnicamente más avanzado que otros contemporáneos, la información provista por los radares alemanes no era utilizada de forma tal de optimizar los beneficios del despliegue de radares en territorio.

De esta manera puede afirmarse que la influencia de factores socio-políticos sobre el desarrollo del radar en Alemania en los años previos a la IIGM, llevó a la constitución de un estilo socio-técnico particular. Este dio como resultado artefactos que, si bien eran avanzados técnicamente respecto a los desarrollados en otros países en esa época, su importancia no fue comprendida ni por el poder político (sesgado por una orientación geoestratégica ofensiva y triunfalista) ni por actores relevantes (como los pilotos), que se opusieron a priori a la nueva tecnología. Este estilo socio-técnico, a su vez, influyó en que el beneficio efectivamente logrado gracias al uso práctico de la información obtenida del radar, fuera bastante menor al potencial que podría haber logrado.
Estados Unidos

En este país el desarrollo de radares se realizó recurriendo a la colaboración entre las fuerzas armadas, empresas privadas, instituciones gubernamentales e
instituciones científicas. Respecto al sector militar, hubo trabajos superpuestos entre el Naval Research Laboratory (NRL) y el Signal Corps (Cuerpo de señales) del ejército. El NRL tuvo un rol pionero, ya que desde mediados de la década de 1920 se realizaban es sus instalaciones las primeras experiencias para la detección de navíos, y hacia 1930 también de aviones. Además de los investigadores del NRL, habían notado la aplicación de ondas de radio para detectar objetos ingenieros de RCA (Radio Corporation of America) y de Bell Laboratories. Pese a ello –y hasta una vez iniciada la IIGM– los ingenieros del nrl trabajaron de manera bastante aislada respecto de colegas de otras instituciones21.

En diciembre de 1934, Robert Page presenta un sistema de detección de aviones por medio de un radar de ondas pulsada, y pese a que esto significó un adelanto para el estado del arte en esa época, los estadounidenses no reconocieron la importancia potencial de dicha técnica para medir la distancia del objeto detectado, hecho que sí tomaron en cuenta los investigadores ingleses22. Sin embargo, gracias al dominio de esta técnica, en años posteriores el NRL adoptaría un rol fundamental en el desarrollo de radares navales.

Por otro lado, el Signal Corps también hacía sus avances: en 1935 desde el Bureau of Standards se solicita el desarrollo de aparatos de radio detección para aviones, pero la asignación de fondos es magra. Pese a ello, hacia diciembre de 1936 puede demostrarse un equipo que sería utilizado para control de tiro que, funcionando con ondas de 3 metros, fue capaz de determinar dirección y distancia. Este hito valió la asignación de mayores partidas y el inicio del trabajo mancomunado con ingenieros de Westinghouse y Western Electric. Hacia 1940 se logra unificar las tres antenas existentes (una emisora y dos receptoras: una para determinar el acimut y otra para la distancia) en una sola, a la vez que se aumenta la precisión tanto en determinación de distancia como de dirección23. Durante el año 1937, luego de una demostración del NRL, el entonces Air Corps (Cuerpo Aéreo del Ejército de EE.UU.) expresa interés en equipos de alerta temprana. Como resultados se desarrollaron equipos tanto móviles como fijos y hacia 1940 Westinghouse había ya entregado unos 112 radares24.

Pese a todos estos antecedentes, el desarrollo de radares en los EE.UU., antes del inicio de la IIGM no fue una prioridad para el gobierno, de forma tal que una vez comenzada la contienda, los desarrollos realizados no estaban tan avanzados, desde una perspectiva técnica, como aquellos de los ingleses o los alemanes. Diversos autores han brindado explicaciones respecto de las causas a las cuales pudieron deberse este hecho. Beyerchen25 resalta la falta de un imperativo para la defensa, como en el caso del Reino Unido e, incluso, a diferencia de Alemania, la falta de una actitud armamentista durante la década de 1930. Por su parte Goebbels26 indica que en los círculos de poder político no se habían comprendido cabalmente los beneficios que el uso de la tecnología radar podía tener y, consecuentemente, el apoyo estatal tendiente a impulsar su desarrollo fue limitado: el radar era percibido en EE.UU. como «una respuesta vaga a amenazas inciertas»27 y, por tanto, los trabajos vinculados a investigación y a desarrollo de radares no fueron financiados en forma significativa.

Sin embargo, con la entrada de EE.UU. a la IIGM, el apoyo gubernamental concedido al desarrollo de tecnología radar se modificó. Así, a partir de que EE.UU. cambió su posición geoestratégica, pasando a ser un país beligerante, las capacidades acumuladas en las trayectorias de laboratorios militares, las universidades y las empresas que habían trabajado hasta ese momento en tecnología radar focalizaron en grandes centros de desarrollo tales como el nrl, el laboratorio del Signal Corps, Bell Laboratories y luego de la misión Tizard (véase más adelante) en el RadLab del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Con el tiempo, indica Brown28, los grupos de desarrollo estadounidenses, al no estar cercanos al conflicto bélico, como sí ocurría con los grupos del ru, pudieron desarrollar equipos con mejores prestaciones que sus colegas ingleses, sobre todo en lo que respecta a radares aerotransportados. De esta manera se puede plantear la existencia de dos estilos socio-técnicos en el desarrollo de la tecnología radar. El primero, prevaleciente durante la década de 1930, estuvo signado por una posición geoestratégica que no vislumbraba la cercanía (al menos geográfica) del conflicto bélico que se iba gestando en Europa. Este posicionamiento geo-estratégico implicó la falta de sentido de urgencia en el desarrollo de la tecnología, de forma tal que dio lugar a la duplicación de esfuerzos inconexos, llevados a cabo por distintos tipos de organizaciones (universidades, laboratorios militares y empresas privadas). Los frutos de este estilo socio-técnico resultaron magros en términos técnicos, comparados con los de otros países. Sin embargo, una vez que la posición geo-estratégica de los EE.UU. cambió, como consecuencia de su ingreso en la contienda, se produjo un cambio en el estilo socio-técnico del desarrollo del radar, en el cual la comprensión del rol que podía tener el artefacto en la contienda generó un mayor apoyo gubernamental plasmado en el incremento de los recursos destinados a los esfuerzos en investigación y desarrollo. A su vez, estos comenzaron a ser mancomunados, lo cual permitió aprovechar e intercambiar los conocimientos de los diversos actores involucrados. Este nuevo estilo-socio técnico generó una sustancial mejora en las prestaciones de los artefactos producidos29 […].

UNIÓN DE REPÚBLICAS SOCIALISTAS SOVIÉTICAS
Las actividades de ciencia y tecnología orientadas a defensa que se realizaban al interior de la URSS se caracterizaron por la realización de esfuerzos similares de investigación y desarrollo en diversos laboratorios en forma simultánea, sin ser el radar una excepción30, dándose dos situaciones derivadas de este hecho: por un lado, que los diversos grupos de investigación tuvieran noticias del trabajo de los otros, pero también que hubiera una marcada competencia entre los diversos grupos31.

En la URSS, el radar comenzó a ser desarrollado en forma paralela por dos unidades militares: el Departamento Principal de Artillería del Comisariado de Defensa del Pueblo (PDA-PCD), donde se desarrollaban equipos para artillería antiaérea; y el Departamento de Defensa Aérea del Ejército Rojo (DAD-RA). Ambas ramas de las fuerzas armadas encargaron los esfuerzos de investigación y desarrollo a distintas instituciones: el PDA-PCD recurrió al Laboratorio Central de Radio, en Leningrado. Poco tiempo después asignó un proyecto de investigación paralelo al Instituto de Electrofísica de Leningrado (LEPI)32. Por su parte el DAD-RA tenía su propio programa de desarrollo de equipo de señales a cargo del Instituto de Investigaciones Científicas de Ingenieros en Comunicaciones (NIIS-KA), dependiente del Ejército Rojo33. Llevándose a cabo los primeros desarrollos de radares para la detección de aviones en el Instituto Ucraniano de Física y Tecnología (UIPT). Allí, Piotr Oschepkov realizó experimentos durante 1934, en los cuales fue posible detectar aviones34.

Kostenko et al. señalan que los trabajos realizados por Oschepkov en el uipt significaron un hito en la historia de la ciencia y la tecnología en la URSS, por el nivel de complejidad de las ideas, así como por el alcance y tiempo de ejecución. Los autores también señalan que «los conceptos básicos del diseño del radar y varias innovaciones técnicas estuvieron bastante adelantadas con las ideas de ingeniería (de ondas) de radio de la época»35. Por su parte, Brown36 señala que a pesar de que hubo un promisorio inicio en las investigaciones y pese a los primeros avances logrados durante la década de 1930, no existió un ritmo constante en el tiempo, en parte como consecuencia de la política interna del país y, por lo tanto, el desarrollo tecnológico de los radares soviéticos se habría ido rezagando respecto a los de otros países. De esta manera los resultados que se habían obtenido al inicio de la IIGM implicaban que, comparativamente respecto los radares de otros países, los soviéticos tuvieran un desempeño un tanto más pobre. Esto generó que este país dependiera durante buena parte de la IIGM de la ayuda que los EE.UU. y el Reino Unido brindaron en equipamiento (programa lend-lease). Posteriormente, los radares adquiridos bajo este programa fueron objeto de ingeniería inversa, llegando la URSS a alcanzar el estado del arte y avanzar nuevamente con desarrollos propios.

El desarrollo de radares en la URSS tuvo que enfrentar algunos grandes impedimentos de carácter «soviético», tal como los definen Kostenko et al.37: la falta de interés del alto mando de las fuerzas armadas38, el envío a Gulags, durante las purgas de 1937, de científicos e ingenieros de primer nivel tales como Piotr Oschepkov, que contaban con trayectoria en la materia, lo cual implicó una pérdida fundamental en términos de conocimientos y capacidades39 y, posteriormente, en julio de 1941, ante el avance de las tropas nazis, la mudanza del UIPT desde Kharkov, Ucrania, hacia el este40.

De esta manera puede vislumbrarse un estilo socio-técnico, en el cual los avatares de la política interna sumados a la posición geoestratégica de la URSS durante buena parte de la IIGM, orientada a la defensa contra el avance alemán, implicó limitaciones en el desarrollo de la tecnología, llegando a generar la necesidad de importar material con mejores prestaciones. De esta forma, puede afirmarse que factores sociales influyeron como un limitador del desarrollo de la tecnología radar.

REINO UNIDO
Durante el año 1934 P. A. Rowe, del Ministerio del Aire inglés, estudió las posibilidades de defensa aérea del Reino Unido, llegando a la conclusión de que –excepto en lo referente al desarrollo de aviones– nada se había hecho a fin de disminuir la amenaza que representaban los bombardeos aéreos. Al comunicar sus conclusiones a su jefe, H. E. Wimperis, comenta que la falta de una planificación al respecto sería catastrófica. A raíz de este informe el Ministerio del Aire conformó en 1934 una comisión, el Committee for Scientific Survey of Air Defence (CSSAD), para la investigación de nuevas tecnologías y asesoramiento en medidas para la defensa aérea del Reino Unido41.

Uno de los primeros trabajos encargados por Wimperis fue un pedido de informe acerca de la factibilidad de desarrollar «rayos de la muerte» (death rays), de algún tipo no especificado, para eliminar aviones enemigos. Esta tarea fue encargada a R. Watson-Watt, quien junto con A. F. Wilkins calcularon cuanto podrían aumentar la temperatura de un piloto de avión si concentraban el haz de la más poderosa fuente de señales de radio disponible en una persona, y llegaron a la conclusión de que tal idea (posiblemente basada en el furor que en la época significaban los relatos de ciencia-ficción) era ridícula. Sin embargo, yendo un poco más allá de la pregunta inicial, plantearon en su informe la posibilidad de que si se irradiaba un avión con ondas de radio, sería posible detectarlo, no destruirlo, gracias a las ondas que reflejaría42.

En junio de 1935, en el «experimento de Daventry», Watson-Watt y Wilkins demostraron la factibilidad técnica de su propuesta de detectar altitud, acimut6 y distancia. Si bien la aplicación de ondas de radio para detectar objetos era similar a la realizada en otros países, la medición de distancia era posible puesto que emitían ondas de radio pulsadas, en vez de continuas43/44.

Luego del experimento de Daventry, se decide la creación de un laboratorio de investigaciones de radar en Orfordnes. Hacia julio de 1935 los investigadores podían detectar el vuelo de aviones mar adentro y se trabajaba para utilizar ondas de radio más cortas logrando pasar a ondas de 13 m en lugar de las de 26 m, a fin de evitar interferencias con ondas de radio comerciales y lograr mayor precisión. La preocupación por utilizar ondas de radio más cortas se instalaba, pero pasaría un tiempo hasta que se pudieran utilizar microondas (ondas de menos de un metro de longitud), dado que aún no se contaba con la capacidad de lograr ondas de una alta frecuencia lo suficientemente potentes45.

En los años previos a la IIGM en el Reino Unido se apoyó masivamente el desarrollo de radares, como consecuencia de factores socio-políticos. En este sentido, según Brown46, el Reino Unido y Alemania realizaron evaluaciones opuestas en cuanto al valor de la fuerza aérea. Esto tuvo como consecuencia que cada uno de estos países supondría que el otro basaría la elección de sus cursos de acción estratégica según sus propios supuestos. Por ello la estrategia defensiva del Reino Unido se basó en la necesidad de protegerse de los bombardeos estratégicos (eufemismo para referirse al ataque a blancos civiles), pese a que Alemania no los estuviera planeando antes del inicio de la guerra. Por esto puede afirmarse que en el Reino Unido, el radar constituyó un artefacto fundamental para planear y efectivizar su defensa, en el contexto de la amenaza en que se iba constituyendo, durante la década de 1930, la Alemania nazi.

Efectivamente, gracias a los avances en tecnología radar, en 1937 se decide en el Reino Unido crear un sistema de defensa aéreo basado en el establecimiento de una «barrera» de radares. Más precisamente, consistía en una serie de estaciones de detección temprana de aeronaves y buques que se dirigían hacia el Reino Unido desde el Este. Este sistema llamado Chain Home (CH), que se hallaba en funcionamiento para la primavera de 1939, posteriormente sería complementado con Chain Home Low (CHL) para la detección de aviones volando a baja altura47. Varios autores han indicado que los radares desarrollados y desplegados por el Reino Unido en CH y CHL no fueron particularmente mejores que los de otros países y, de hecho, técnicamente estaban por detrás de los alemanes al inicio de la IIGM. Sin embargo, tanto Goebel48 como Beyerchen49 señalan que lo que diferenció a los ingleses, en lo que al uso de radares se refiere durante la guerra, fue la utilización que dieron a los datos provistos por estos artefactos. En efecto, el hecho de que la información obtenida por las estaciones de radares de ch fuera comunicada a un Centro de Comando Central (llamado Cuarto de Filtrado) que coordinaba la lucha contra los escuadrones de aviones enemigos que ingresaban en su territorio implicó una innovación fundamental no vinculada a la tecnología radar en sí misma50.

Al llegar la información desde las estaciones de radar al cuarto de filtrado, un oficial asignaba a cada formación un número. En el centro del cuarto de filtrado había una gran mesa con un mapa del Reino Unido y costa de los países europeos cercanos, en el que personas del staff iban representando los movimientos de los enemigos con piezas móviles. Un controlador observaba estos movimientos y, en base a ellos, asignaba escuadrones para que salieran a interceptar a los intrusos. Gracias a esta forma de organizar su defensa, el Reino Unido pudo imponerse a Alemania en la llamada Batalla de Inglaterra51, pese a que la relación entre aviones ingleses y alemanes era, aproximadamente, de 1 a 3. La derrota sufrida por Alemania motivó a que la Luftwaffe cambiara su estrategia y comenzara a atacar las ciudades inglesas por las noches. Esto, a su vez, generó nuevos problemas vinculados a la necesidad de lograr «visión» nocturna para los artilleros y pilotos de caza, lo cual generó la necesidad de desarrollar sistemas de radar que permitieran apuntar la artillería antiaérea en la oscuridad de la noche o en condiciones de nubosidad, así como también dirigir las luces de búsqueda que eran utilizadas para iluminar por la noche los aviones enemigos a fin de facilitar la tarea de los artilleros. Esta necesidad dio lugar a la creación de radares para control de tiro (Gun-Laying o GL), y a que comenzara a buscarse la forma de dotar a los aviones de caza de radares (Airborne Interception, o AI) para poder ubicar a los aviones enemigos en condiciones adversas de visibilidad52.

El estilo socio-técnico del desarrollo del radar en el Reino Unido se basó en la posición geo-estratégica de orientación defensiva adoptada por el país durante la década de 1930. Así, la necesidad imperiosa de desarrollar la capacidad de anticipar ataques aéreos alemanes a fin de poder interceptarlos generó que el gobierno inglés impulsara fuertemente el desarrollo de tecnología radar y erigiera un sistema de alerta temprana basada en una red de antenas radar. A esto se sumó el desarrollo de una metodología particular para tomar decisiones en base a la información obtenida, para lo cual fue necesario centralizar dicha información y establecer un método de tratamiento y toma de decisiones asociado. Esta innovación, complementaria al desarrollo del radar en tanto tecnología, es una característica particular del estilo socio-técnico del desarrollo del radar en este país. De esta manera, tal como indica Beyerchen53, los ingleses pueden atribuirse la autoría de una innovación clave, en términos de cómo operacionalizaron la información provista por la nueva tecnología radar. Esta innovación, más allá de las capacidades técnicas de los artefactos, fue la causa de la obtención de una amplia ventaja táctica, gracias a la forma de utilización de la información, respecto a otros países.

Radares de microondas
Durante la década de 1930 investigadores de distintos países buscaron diseñar y producir válvulas capaces de generar ondas centimétricas, es decir de alta frecuencia54. La importancia de lograr el desarrollo de este tipo de válvulas se basaba en el hecho de que las mismas permitirían cubrir distancias mayores, detectar objetos de menor tamaño y posibilitarían la instalación de radares de dimensiones reducidas en aviones. De lograrse este desarrollo se facilitaría la interceptación de naves enemigas, particularmente durante la noche o en condiciones meteorológicas adversas.

En esta búsqueda de la tecnología que permitiera producir microondas dos dispositivos fueron desarrollados: el Klystron y el Magnetrón de Cavidades. El Klystron es una válvula de vacío de electrones que, modulando la velocidad de los haces de electrones, permite tanto la emisión de microondas a una frecuencia estable, como también la amplificación de éstas. Fue desarrollado por los hermanos Sigurd y Russell Varian en el Departamento de Física de la Universidad de Stanford, EE.UU. El valor de este dispositivo, en cuanto a su aplicación en radares, se basaba en la posibilidad de rectificar y amplificar las señales reflejadas por objetos, además de la capacidad de emitir microondas, aunque en este último caso la dificultad con la que se enfrentaban una y otra vez los investigadores se refería a la incapacidad para aumentar la potencia55. Pese a la dificultad proveniente de la limitación en la potencia, los esfuerzos de diversos grupos de investigación tanto de los EE.UU. como en el Reino Unido se focalizaron en el desarrollo del Klystron para su utilización en radares.

El desarrollo de la tecnología de microondas aplicadas al radar tuvo un impulso fundamental cuando en 1939 en Gran Bretaña, el almirantazgo a través del Department of Scientific Research and Experiment (DSRE) firmó un contrato con el Departamento de Física de la Universidad de Birmingham. Este contrato fue confiado a M. Oliphant, quien orientó su investigación hacia la posibilidad de mejorar el desempeño del Klystron. Hacia fines de ese año, J. Randall y H. Boot, que trabajaban en el grupo de Oliphant orientados al desarrollo de detectores de microondas, necesitaban producir un generador de microondas a fin de probar sus detectores56. Durante febrero de 1940 desarrollaron un dispositivo al que llamaron «MGC o el Magnetrón de Cavidades», logrando emitir ondas de una frecuencia y amplitud estable, de un largo de banda de 9,8 cm y 400W de potencia57.

El desarrollo del magnetrón de cavidades marcó un hito de fundamental importancia en la tecnología de emisión de ondas de radio al permitir producir microondas a partir de un dispositivo pequeño. Sin embargo, cabe mencionar el hecho de que sus componentes existían ya 20 años antes y, por esto, en palabras de Brown, «no resulta realmente sorprendente saber que ya había sido inventando (…) anteriormente»58, refiriéndose el autor a su desarrollo en la URSS, Suiza y los EE.UU. en 1936 y Japón en 193759. […]

Juan Martín Quiroga, «Primeros desarrollos de tecnología radar en los principales beligerantes de la II Guerra Mundial. Un análisis desde la perspectiva Ciencia, Tecnología y Sociedad», Ciencia, Docencia y Tecnología, Vol 29. N. 57, nov. 2018, págs. 35 – 59.

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