La Puerta del Infierno

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Material complementario disponible:
Documentos: Puerta del Infierno/Rodin - IMAGEN
Documentos: Dante (El Pensador)/Rodin - IMAGEN
Documentos: Las tres sombras/Rodin - IMAGEN
Documentos: Paolo y Francesca/Rodin - IMAGEN
Documentos: Ugolino y sus hijos/Rodin - IMAGEN


La relación entre Dante y Rodin se desarrolla al recibir, en 1880, el encargo de la Dirección de Bellas Artes de Franciar de realizar, con motivo de la exposición Universal de 1989, una gran puerta decorativa que habría de servir de entrada para el futuro Museo de Artes Decorativas de la capital francesa. No está claro si el tema de la Divina Comedia como eje temático de los bajorrelieves que la adornarían vino impuesto o fue sugerencia del propio Rodin. Será la Puerta del Infierno. Su trabajo se valorará en ocho mil francos franceses.

Tomando como base la obra de Dante con matices sugeridos por las Flores del mal de Baudelaire1 y la imagen in mente de otra obra monumental de ese estilo, la Puerta del Paraíso de la Catedral de Florencia, Rodin traza bocetos y construye maquetas que, conservados hoy en el Museo Rodin de París, testimonian el fluir de proceso creativo del artista.

La primera maqueta, esculpida en cera, estructura el proyecto como la puerta de Ghiberti, con un marco decorativo y hojas divididas en paneles. En la tercera han desaparecido los paneles de las hojas que ahora están flanqueadas por columnas decorativas coronadas con un tímpano.

En las postrimerías de 1881, Rodin anuncia que fundirá la puerta en cinco fases: las dos pilastras, el entablamento y las dos hojas. Es en 1884 cuando saca las primeras pruebas en yeso del conjunto.

La envergadura de la obra, por su tamaño, casi seis metros y medio de alto, más de cuatro de ancho, un metro de profundidad y número de figuras, exige de una infraestructura material y humana al alcance de pocos artistas. Rodin es uno de los privilegiados del momento que dispone de la capacidad suficiente para abordarla. Al igual que los maestros de la Edad Media o el Renacimiento, trabaja en un taller espacioso, luminoso y alegre, situado en Meudon, una localidad cercana a Paris, rodeado de jardines, donde, en la época del encargo, trabajan medio centenar de artesanos que preparan el mármol y los moldes. El maestro diseña, remata las piezas y supervisa las fundiciones.

Una idea tiene clara desde el principio: La figura de Dante debe dominar la puerta desde una posición superior y contemplar, a sus pies, el desarrollo de la tragedia que canta su obra. Esta alegoría del poeta se convertirá en El Pensador. Con un tamaño de setenta y un centímetros, desnudo, mostrando una musculatura vigorosa inspirada en el Torso del Belvedere, y colocado bajo Las tres sombras, se erige en señor soberano del conjunto.

Al igual que ocurrirá con otras figuras de la Puerta del Infierno, El Pensador reclama su propio protagonismo y autonomía reproduciéndose aislado del contexto en que nace. La escultura fue instalada en el museo Rodin en 1922 y otro Pensador se colocó sobre la tumba del escultor en Meudon.

No obstante, el elemento más alto del conjunto monumental lo constituyen La tres sombras. Su composición puede ser interpretada como una versión masculina de la imagen, clásica en el arte, de las Tres Gracias que, en todas sus versiones, suelen presentar una estructura compositiva similar en cuanto a postura y simetría. La que construye Rodin difiere del modelo al crear un movimiento individual para cada una de las figuras, hecho especialmente curioso si se tienen en cuenta que, aquí, las tres esculturas son rigurosamente idénticas unas a otras variando únicamente en su posición. Consigue de esta manera un doble efecto en el espectador: visualizar la misma escutura desde tres ángulos o puntos de vista diferentes y alejar cualquier percepción de simetría o estaticidad. La postura, abatida, muestran se relaciona con la frase con la que Dante Alighieri presenta el propio infierno: «Abandonad toda esperanza, vosotros que aquí estáis2».

También de la Divina Comedia son extraidos Paolo y Francesca, ubicados en la hoja izquierda, concretamente del «Canto V». La historia de estos personajes arranca en la Italia del siglo XIII. Francesca da Rimini es hija de Guido de Polenta, señor de Rávena. Obligada a contraer matrimonio con Gianciotto Malatesta, ser deforme y malvado, se enamora de su cuñado, Paolo.

La historia de este amor deriva en un trágico final al ser descubiertos por Gianciotto. Dante recurre a este hecho para el Círculo de los Lujuriosos. Él y Virgilio encuentran aquí a la pareja recibiendo su castigo. Y allí, Francesca les narra su tragedia. Todo se desencadena cuando los enamorados leen la historia de Lancelot que describe los amores de este con la reina Ginebra. Lancelot besa por primera vez a la reina, y Paolo no puede reprimir su deseo imitarle con Francesca. Así, inducidos por aquella lectura, los amantes se abandonan a la pasión. Sorprendidos por el marido, mueren a golpe de espada.

Rodin capta las figuras en ese instante, el momento en que, incapaces de superar la tentación, incurren en el pecado. Luego, ajusticiados y condenados a errar eternamente empujados por vientos en el Segundo Círculo del Infierno, se producirá su encuentro con Dante.

Separados del conjunto, constituyen el grupo universalmente conocido como El beso. Una ampliación en mármol de la alegoría se mostrará en 1898, durante una exposición sobre la obra de Balzac. Se inteta así mostrar juntas las dos Comedias, «la divina» y la «humana». Igual que sucede con El Pensador, copias de El beso, en mármol, son exhibidas en diferentes museos.

La tercera gran referencia al Infierno se encuentra en Ugolino y sus hijos. Tras ser hecho prisionero durante las guerras entre las ciudades italianas y condenado por traición a la patria, Ugolino della Gherardesca, conde de Donoratico, sufre cárcel en la Torre del Hambre en Pisa en 1229. Con él son encerrados sus dos hijos y sus dos nietos. Buscando la muerte de los encarcelados por inanición, las llaves de la torre son arrojadas al río. Cuando, finalmente se abren las puertas de la prisión, solo hay un superviviente: Ugolino.

Su destino final será el infierno por alimentarse de la carne de sus hijos. La intrepretación del artista enseña con toda crudeza el drama que vive el conde cuando, desesperado por el hambre, asalta a sus seres queridos. Los rostros angustiados de los personajes, un dechado de expresividad, retratan toda la bestialidad y dolor del momento.

La influecia de Baudelaire se percibe en la sensualidad y sinuosidad de las poses de representaciones femeninas, desesperadas, de formas seductoras.

La Puerta del Infierno es una obra inacabada. Se muestra por primera vez durante la Exposición Universal de París de 1900, en el Pabellón del Alma, pero despojada de sus elementos principales. Al recibir Francia como legado la obra de Rodin, el estado toma la decisión de erigir un museo en recuerdo del maestro. Aquí se ubicará después de completando el conjunto a partir de yesos y moldes originales. Posteriormente se han realizado diversas versiones en bronce que han sido distribuidas por diversos lugares del mundo.

Bibliografía
1. ALIGHIERI, Dante. Obras Completas de Dante Alighieri. Versión castellana de Nicolás González Ruiz. Madrid. Bac. 1965.
2. ALIGHIERI, Dante. Dante. Obras Completas. Traducción Ángel Crespo. Barcelona. Aguilar. 2004.
3. BORGES, Jorge Luís. Nueve ensayos dantescos. Madrid Colección Austral. Espasa Calpe. 1998.
4. BORGES; Jorge Luís. El libro de los seres imaginarios. Madrid. Bruguera. 1982.
5. DE LA PUENTE, Joaquín. «La escultura en Rodin». Bellas artes, número. 25. 1973, pp. 33-35
6. ECCO, Humberto. Historia dela Belleza. Barcelona. Lumen. 2004.
7. ESTEBAN LORENTE, Juan F. Tratado de Iconografía. Madrid. lstmo. 1998.
8. GOMBRICH, Ernst H. Arte percepción y realidad. Madrid. Paidos Comunicación. 1983.
9. GOMBRICH, Ernst H. Imágenes simbólicas. Madrid. Alianza. 1986.
10. KAPLER, Claude. Monstruos, demonios y maravillas afines de la Edad Media. Madrid. Akal Universitaria. 1986.
11. MUSEO SOUMAYA «En la Puerta del Infierno». La era de Rodin. México: Fundacion Carlos Slim. 2007.
12. NERET, Gilles. Auguste Rodin.Madrid. Taschen. 2005.
13. REYERO HERMOSILLA, Carlos. «Las puertas del Infierno de Auguste Rodin». Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar. Número 86-87. 2002, pp. 221-228.
14. RILKE, Rainer Maria. Rodin. Barcelona. Nou Art Thor. 1987.
15. RIPA, Cesare. Iconología. Madrid. Akal. l987.
16. PRAZ, Mario. El paralelismo entre la literatura y las artes visuales. Madrid.Taurus. 1981.

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